Heard y McDonald, situadas en el océano Índico, son un conjunto de islas deshabitadas que forman un territorio de ultramar de Australia desde 1947. Sus habitantes habituales son pingüinos y focas, y desde el miércoles también lo serán los aranceles. Concretamente de un 10%. A esta nueva especie ya la llaman los zoólogos: ¡trumpinos! Y tiene un par de características que la hace única, como por ejemplo su reproducción asexual por imposición norteamericana. Si bien hemos de señalar que aunque no tengan un mercado activo, el comercio entre las islas y Estados Unidos ha crecido desde hace unos años de tal manera que las importaciones desde ellas superan los 1,4 millones de dólares, aunque nadie tiene, al parecer, muy claro cuál es la naturaleza exacta de los productos implicados.
¡Cómo me recuerda la situación a algunas que suceden en la magnífica novela Muerte con pingüino de Andrei Kurkov! En ella Viktor es un escritor arruinado que se siente solo y adopta un pingüino, Misha que además de pasar calor está deprimido. No piensen en Trump y Musk, por favor. Ambos se verán abocados a tratar con situaciones violentas inmersos en una trama absurda no buscada, me refiero a Misha y Viktor. Ya que en el caso de Trump y Musk ellos no se ven inmersos en nada, son los creadores de los escenarios.
Donald Trump no es estúpido ni ninguna de las otras múltiples frivolidades que se han dicho sobre él. Domina la puesta en escena, es multimillonario, tiene poder, el Poder, y por tanto control
En opendemocracy.net podemos leer que: “el Trumpismo es populismo de ultraderecha que ataca a la democracia, normaliza la violencia contra la cultura liberal y la regulación del mercado”. Pero a mí la primera sílaba Trump, verbalizada como “tramp” me suena demasiado a trampantojo. Cuya definición es: “Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”.
Y dándole vueltas a esta definición, a las diversas escenografías utilizadas por el presidente de los EEUU, a la magnificación de los mensajes y al intento de humillación continúo de quienes hasta hace poco eran sus socios, me da que tras el personaje, está evidentemente la persona y sus intereses. Donald Trump no es estúpido ni ninguna de las otras múltiples frivolidades que se han dicho sobre él. Domina la puesta en escena, es multimillonario, tiene poder, el Poder, y por tanto control.
Cabe preguntarse: ¿por qué motivo está procediendo como procede? ¿Para mejorar la vida de la clase media estadounidense? ¿Reflotar la industria automovilística de su país? ¿Elevar el estatus mundial de los USA? ¿Intereses personales encubiertos tras todo lo demás que es usado como tapadera?
Hago una pregunta a quien se haya interesado por este artículo, si usted fuese multimillonario, pudiera crear criptomonedas a tutiplén, provocar una recesión económica que hiciera caer la Bolsa y poder comprar por cuatro perras lo que antes se vendía a precio de oro, controlar los tiempos y el mercado para con posterioridad a su adquisición, por esas cuatro perras, volver a revitalizar la Bolsa y lo que no le costó nada ahora valga el precio del oro y el platino, juntos ¿qué haría?
Si además tiene detrás al ejército más poderoso del mundo y el control de las comunicaciones, ¿qué haría?
Como dijera Soul Etspes: “Hemos pasado de ‘el hombre es un lobo para el hombre’ a ‘el hombre es mercancía para el hombre’ hasta llegar a ‘¿dónde queda el hombre?’”. DIARIO Bahía de Cádiz