El Ayuntamiento de Jerez ha tramitado, desde junio de 2023 (coincidiendo con la vuelta del PP al Gobierno local), seis expedientes de venta forzosa de fincas en mal estado (procesos que el PSOE también promovió en el mandato anterior), de los cuales se han culminado cinco y otro se encuentra ya en su recta final.
Estas ventas de inmuebles, incluidos todos ellos en el Registro Municipal de Solares y Edificaciones Ruinosas, van a posibilitar la construcción de un total de 86 viviendas en distintos puntos del centro histórico a cargo de sus nuevos dueños; y a la vez, supone que el Ayuntamiento ingrese más de 1,2 millones de euros.
Las ventas forzosas que se han culminado en este periodo son las de las calles Naranjas 6, adjudicada por importe de 161.105 euros (con la promesa de que se levantarán 10 viviendas); Porvenir 32, adjudicada por 97.555 euros (7 viviendas); Morla y Plaza Cocheras (ofertadas de forma conjunta, con 18 viviendas privadas proyectadas), vendidas por 115.005 euros; Doña Felipa 6, adjudicada por 120.310 euros; y la más reciente, la de la calle Juan de Torres 12, que se acaba de adjudicar por un valor de 90.300 euros y que se destinará a 7 viviendas, según el nuevo propietario.
En cuanto al procedimiento que está a punto de finalizar, a principios del pasado diciembre se inició la licitación de la calle Cazón 11, una antigua bodega-granero del siglo XVIII en el barrio de San Miguel, cuya adjudicación se está ultimando, después de que se haya aprobado aceptar la propuesta más ventajosa, que asciende a 651.000 euros (se pedía un mínimo de 318.000 euros), y prevé la construcción de 44 viviendas.
“SE ESTÁ CUMPLIENDO NUESTRO OBJETIVO”
A colación, la concejala de Urbanismo, Belén de la Cuadra, subraya como uno de los aspectos positivos de estos procedimientos, la puesta en uso de edificaciones ruinosas y de solares abandonados en pleno centro, algunos de los cuales “son edificios de distinto valor patrimonial que se encuentran, en la mayoría de los casos, vacíos o en un estado de conservación muy precario”.
Ha sido el caso de las fincas de plaza Cocheras, que incluía un edificio de mediados del siglo XIX de tipología de casco de bodega tradicional; la de Porvenir 32, en la que se ubicaba un edificio de finales del XIX del que sólo se conservan las fachadas; o la de Cazón 11.
“Esta venta forzosa no sólo contribuye a dinamizar la actividad residencial, económica y social de la zona, sino que además, supone una gran aportación a los procesos de renovación y aprovechamiento de solares y edificios, algunos de ellos históricos”, insiste esta edil del PP en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Por su lado, el concejal de Presidencia y Centro Histórico, Agustín Muñoz, vuelve a poner en valor el criterio introducido por la derecha en estos procesos, que tiene en cuenta la finalidad a que se destine estas fincas, en concreto el destino residencial, así como el número de viviendas que el interesado se comprometa a construir en los inmuebles adquiridos: “la inclusión de este criterio en la valoración de ofertas está cumpliendo el objetivo de ampliar el parque de viviendas en la zona y de atraer a nuevos residentes”, considera.
“Se ha conseguido poner en el mercado todas las fincas que se han licitado hasta la fecha, lo cual demuestra el interés de la iniciativa privada por adquirir propiedades en este ámbito y, lo que es más positivo, darles un uso residencial”, apostilla Muñoz.
En lo que va de mandato (camino de los dos años), se han resuelto cinco ventas forzosas y otra culminará en breve. “Se trata de una cifra bastante positiva si la comparamos con el balance del mandato anterior, en la que se hicieron 11 ventas forzosas en los cuatro años que dura este periodo”, terminan comparando desde el Ejecutivo de García-Pelayo.