Imagina una coreografía donde participan camiones, trenes, barcos y aviones. Todos se mueven al ritmo de un solo plan, sin pisarse ni perder el compás. Eso es el transporte multimodal: una solución logística que permite combinar varios modos de transporte bajo un único contrato y con una sola unidad de carga desde el origen hasta el destino. Pero lo que pocos cuentan es que esta “danza” necesita más que buenos pasos. También necesita combustible, literalmente. Y aquí entra el bunkering.
El término puede sonar ajeno, pero es tan básico como llenar el depósito de un camión. Solo que en este caso hablamos de buques que necesitan repostar durante sus operaciones. El bunkering es el suministro de combustible a barcos, y aunque suele pasar desapercibido, es uno de los engranajes clave para que la maquinaria logística no se detenga.
¿Qué pasa cuando el combustible no llega a tiempo?
Pensemos en un escenario donde un contenedor sale desde una planta en el interior de un país, viaja en camión hasta un centro logístico ferroviario, se traslada en tren hasta un puerto y desde ahí sube a un buque rumbo a otro continente. Todo está milimétricamente planificado. Pero el buque necesita hacer bunkering y, por alguna razón, la operación se retrasa. La espera no solo implica tiempo perdido, también tiene efectos en cadena: afecta los horarios del transporte terrestre en destino, los slots en aduanas y hasta las entregas finales.
En logística, los retrasos valen dinero, y una parada no programada por falta de combustible puede desajustar todo un sistema. Por eso, cuando se habla de eficiencia en transporte multimodal, no se trata solo de la ruta o de reducir los tiempos de tránsito, también hay que mirar los procesos de soporte como el bunkering.
El arte de combinar medios sin perder eficiencia
El transporte multimodal tiene ventajas claras: optimiza tiempos, reduce riesgos y mejora la trazabilidad de las mercancías. Pero lo más interesante es su flexibilidad. Puede adaptarse a productos frágiles, a rutas complicadas o a restricciones legales cambiantes. Para que todo esto funcione, la coordinación debe ser perfecta, y ahí es donde entran en juego detalles logísticos como las operaciones de bunkering sincronizadas con los tiempos del puerto y los slots de atraque.
Un buque que atraca solo para repostar, sin cargar ni descargar mercancía, genera ineficiencias. En cambio, si el suministro de combustible se produce mientras se carga el contenedor que llegó por tren o se descarga uno que seguirá por carretera, se gana tiempo. Algunas empresas ya están integrando este tipo de micro planificación dentro de sus sistemas de gestión logística, combinando tecnología y análisis de datos para reducir los tiempos muertos.
Bunkering en la era de los combustibles alternativos
El bunkering no es un concepto estático. Con la presión ambiental y la transición hacia energías más limpias, muchos buques ya no se abastecen solo con fuel tradicional. Hoy se habla de gas natural licuado (GNL), metanol y hasta biocombustibles. Esto añade un nuevo nivel de complejidad a la cadena logística, porque no todos los puertos están preparados para ofrecer bunkering con estos nuevos combustibles.
Una ruta que parecía eficiente desde el punto de vista del transporte multimodal, puede dejar de serlo si el puerto intermedio no tiene la infraestructura para el tipo de combustible que requiere el buque. En otras palabras, la elección de los nodos logísticos también pasa por su capacidad de ofrecer servicios energéticos adecuados.
Tecnología, sensores y planificación inteligente
Uno de los grandes aliados de esta integración entre transporte multimodal y bunkering es la tecnología. A través de plataformas digitales se puede gestionar toda la cadena de suministro, incluyendo la planificación del repostaje. Sistemas de gestión avanzados permiten saber con antelación cuándo un barco necesita combustible y coordinarlo con la llegada del tren que trae la carga o del camión que la llevará al siguiente destino.
Además, el uso de sensores y tecnologías IoT (Internet of Things) ha mejorado el seguimiento en tiempo real tanto de los vehículos como de la mercancía y los niveles de combustible. Esto reduce la incertidumbre y permite decisiones rápidas si hay desvíos o cambios en las condiciones operativas. Al final, lo que se busca es que la logística no solo funcione, sino que funcione bien, sin sobresaltos ni gastos imprevistos.
Cómo afecta esto a las empresas exportadoras
Para una empresa que exporta productos regularmente, la eficiencia del transporte es un factor estratégico. Si además de integrar varios medios de transporte logra garantizar que el buque no sufra retrasos por fallos en el suministro de combustible, está un paso por delante de sus competidores.
Muchas firmas están empezando a valorar la importancia del bunkering dentro de su estrategia logística. No solo como un gasto operativo, sino como un elemento que puede marcar la diferencia entre cumplir un contrato o fallar en los plazos.
El transporte multimodal, cuando se gestiona con visión, no es solo una opción flexible, sino también una forma de ganar competitividad. Y esa ventaja se potencia si se suman todos los elementos del engranaje, incluidos aquellos que casi nunca se mencionan, como el bunkering.