CARTA AL DIRECTOR enviada por: Horacio Torvisco, de Alcobendas
Primero fue la estandarización en la producción de bienes, industriales o de servicios, en una visión de máxima eficiencia de la economía y de la sociedad. Algo que en los años 60 y 70 del siglo pasado fue cuestionado por el movimiento sindical europeo, un ejemplo fueron las luchas que mantuvieron en la factoría de Renault en Billancourt, exigiendo intervenir en el diseño de la organización del trabajo que la empresa intentaba “estandarizar” unilateralmente.
Eran otros tiempos. En la actualidad resulta cada vez más difícil, cuando se visitan nuevos barrios o ensanches de las ciudades, encontrar particularidades; las formas, los colores, las estructuras urbanísticas son tan similares que parecen estar hechas por un algoritmo.
El siguiente y definitivo paso será estandarizar nuestras vidas, nuestros gustos, donde la disidencia, la discrepancia o la subjetividad queden fuera del texto y lo que es peor, fuera del contexto de nuestra existencia. Nos acercamos peligrosamente a la sociedad estandarizada y “feliz”. DIARIO Bahía de Cádiz