JORNADA 33. Después de perder ante el Tenerife de Cervera y frenarse en seco la ilusión cadista, los gaditanos recibían en el Nuevo Mirandilla en la tarde-noche del lunes, día anti-fútbol donde los haya, a una SD Eibar en buena dinámica tras la llegada de Beñat San José al banquillo. Un choque en el que ambos, igualados en la clasificación, se jugaban mantener una mínima esperanza de seguir luchando por colarse en puestos de liguilla de ascenso a Primera.
Un encuentro “especial” para el técnico amarillo, Gaizka Garitano, por su pasado como jugador y entrenador del equipo armero, aunque “juguemos contra quien juguemos, jugando en casa lo que queremos es conseguir los tres puntos”.
En el once inicial del Cádiz, una novedad destacada, la de Fede San Emeterio en lugar de Diakité, que venía siendo titular casi indiscutible. Así, se alineaban: David Gil, en portería; Iza, Climent, Kovacevic y Víctor Chust, en defensa; la pareja Alcaraz y San Emeterio, en el centro del campo; Ontiveros y Sobrino en los extremos, Melendo de media punta y Chris Ramos en la delantera.
Poco, por no decir nada, pasó sobre el verde en el tramo inicial, hasta que en el minuto 13 Javi Ontiveros la estrellaba en la madera en una falta directa lejana desde el borde del área. Un uy que dio paso a más fútbol tostón, con dos equipos, sobre todo el visitante, más centrados en mantener el orden que en desmelenarse buscando portería contraria.
En ese escenario contemplativo es verdad que al menos el Cádiz merodeaba de tanto en tanto con más brío el área defendida por Magunagoitia, y en el 24 Chris ponía en aprietos al portero en una acción al filo de la línea de fondo. Ya rondando el minuto 30, en un rechace, Arbilla ponía a prueba desde la frontal los reflejos de David Gil.
Mientras los vascos entraban en fase destructiva, parando constantemente el juego con faltas que empezaban a desesperar a las casi 14.000 almas en las gradas, los de Garitano daban un pasito adelante y metían en su ‘casa’ al rival, más o menos. Chris estaba a punto de conectar en boca de gol un buen centro de Sobrino, enfilando ya los últimos cinco minutos previos al descanso, y en el otro lado, era Bautista el que asustaba con un cabezazo que se iba fuera pero muy cerca del palo.

IMPOSIBLE PENETRAR EL MURO ARMERO
El Cádiz entró más decidido en la segunda mitad, llevando el peso del partido y casi atosigando al Eibar, dedicado exclusivamente a repeler y a esperar alguna contra. Con todo, las ocasiones claras no llegaban y el técnico empezaba a no verlo claro y a mover el banquillo, sacando a Sobrino y dando la enésima oportunidad al inédito Carlos Fernández.
Mas el ímpetu local se diluyó ante un conjunto guipuzcoano encerrado que lograba que pasaran los minutos sin sobresaltos. Garitano apostaba por refrescar posiciones y confiaba en Brian Ocampo y De la Rosa, por Ontiveros y Melendo, entrado ya en el último cuarto de hora de duelo. Y para los últimos minutos se recurría a Diakité y Roger Martí por Alcaraz y Chris.
Como antesala de los tres minutos de descuento se sucedían dos disparos lejanos en ambos lados, de Bautista y de Ocampo, los dos sin fortuna. Y antes del pitido final, medio Nuevo Mirandilla se iba escurriendo por los vomitorios resignado: el 0-0 en el marcador no lo iba a mover nadie. Un punto triste y escaso que no le sirve ni al Cádiz ni al Eibar, que se ven a nueve del play off al término de la jornada, en tierra de nadie. Y todavía con nueve partidos por delante para acabar este martirio de temporada del regreso a la cruda realidad de la Segunda división.
“No hemos cometido errores y no hemos podido marcar ni hacer grandes ocasiones, y ellos han defendido muy bien”, de este modo resumía en Garitano su visión de un encuentro tan soso como un lunes en el que “la brillantez en el último tercio no la hemos encontrado”. Y por enésima vez ha dejado caer que “tenemos nuestras virtudes y nuestras carencias. Cogimos al equipo en descenso. No tenemos la capacidad de ganar todos los partidos, hay que asumirlo, pero hemos sacado al equipo de abajo… es muy difícil pasar del descenso al ascenso”. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway